Discurso de Su Excelencia Hugo Chávez Frías

Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

ante la Cumbre de¡ Milenio de las Naciones Unidas

Nueva York, 7 de Septiembre de 2000

 



 

Venezuela y su pueblo bolivariano saludan a esta Cumbre, y a través de ella, a todos los países y pueblos del mundo.

 

Hace dos milenios vino Cristo a luchar por la justicia, por la paz, por la dignidad y por la vida. Hace 500 años se aceleró el encuentro y el conflicto entre civilizaciones, a través de un monstruoso proceso de conquistas, colonizaciones y dominación. Proceso este que trajo consigo una carga poderosa de injusticias, guerras y muertes. Hace 55 años fue creada la Organización de las Naciones Unidas, cuando se iniciaba la segunda mitad del último siglo del segundo milenio.

 

¡Cómo han pasado los años!
¡Cómo han pasado los siglos!

¡Y los milenios!

 

Desde la Ultima Cena, por allá en el año 33, hasta esta Cumbre de¡ Milenio del 2000, los seres humanos nos hemos visto arrastrados por el mismo drama, por la misma búsqueda interminable de los caminos hacia la justicia, la paz, la dignidad y la vida.

 

¿Cuántas cumbres habremos realizado en estos 1967 años?

 

Sin duda que en las últimas décadas éstas se han intensificado. Andamos saltando de cumbre en cumbre, pero tristemente la gran mayoría de nuestros pueblos gimen aún de abismo en abismo.

 

Simón Bolívar, el Libertador de Suramérica y líder inspirador de la revolución que en estos tiempos se ha desatado en Venezuela, un día soñó, en su delirio por la justicia, haber subido a la Cumbre del Chimborazo. Y allá, sobre las nieves perpetuas del espinazo de los Andes, recibió un mandato del señor tiempo, anciano sabio y de larga barba: "Anda y di la verdad a los hombres".

 

Hoy he venido aquí como portaestandarte de aquel sueño bolivariano, para clamar junto a ustedes:

 

!Digamos la verdad a los hombres!

 

Y diría más: para decir la verdad a los hombres, necesario es descubrir la verdad de los hombres.

 

"La verdad -dijo el filósofo hindú, Jiddu Krishnamurti- no es un punto fijo, no es estática, sino que se mueve constantemente por muchos caminos".

 

He aquí el sentido que queremos traer a esta reunión cuando hablamos de ''la verdad".

 

Tomamos dos caracterizaciones fundamentales ya aceptadas para definir "la verdad":

 

La primera "es algo que se vive en el momento"; y la segunda "expresa nuestra vinculación con el todo".



     Creo, entonces, que esta impresionante Cumbre de¡ Milenio constituye una extraordinaria ocasión para dejar atrás verdades que fueron válidas para momentos pasados.

 

Las Naciones Unidas fueron creadas dentro de¡ contexto de la guerra fría, al concluir el horroroso conflicto bélico que llevó a la muerte a un promedio de 25 mil personas por día.

 

Bajo el signo de las amenazas latentes, fue imponiéndose una verdad que nos unía a todos con el todo: la necesidad de garantizar "la seguridad" en el mundo, y evitar as! la continuación de aquella infernal carnicería humana.

 

Pero hoy, más de medio siglo después, la verdad se ha movido y el momento que vivimos es otro. No podemos seguir unidos aferrándonos tercamente a un pasado ya desmoronado por el impacto de los años.

 

En este momento planetario siguen muriendo diariamente seres humanos, pero ahora las cifras se han duplicado, ya no como consecuencia de una guerra mundial. ¡No! Ahora las principales causas de esta horrorosa verdad son la miseria, la marginalidad, el hambre.

 

Por tanto, lo que se impone en este dramático instante es que reconozcamos todos esta verdad. En consecuencia, sin dilaciones de ningún tipo, construyamos un nuevo pacto mundial en las Naciones Unidas.

 

Es precisamente aquí donde aparece la Cumbre M Milenio como una esperanza creadora y como un desafío colosal.

 

Las Naciones Unidas, ahora en el siglo XXI y para el tercer milenio, deben concentrar todos y los más grandes esfuerzos posibles, en el orden moral, intelectual, científico, social, cultura¡, económico y financiero, en la lucha contra los demonios de¡ hambre, la miseria y la muerte que azotan nuestro planeta.

 

Nuestro Secretario General y el equipo preparatorio de esta Cumbre han apuntado bien hacia la inicial visión de la verdad que nos une en el actual momento histórico.

 

En efecto, han propuesto unas metas ambiciosas y justas para orientar esfuerzos en los próximos años. Voy a referirme sólo a algunas de aquellas, que ya constituyen un inmenso desafío:

 

1. "Reducir a la mitad, para cuando este siglo haya cumplido 15 años, la proporción de personas de todo el mundo (actualmente 22%) cuyos ingresos son inferiores a un dólar diario".

 

Quiere decir esto que para cumplir con la meta en los 15 años señalados, tendríamos que elevar el ingreso a niveles dignos y justos a 140 mil personas cada día de cada mes y de cada año, desde hoy hasta el 31 de Diciembre de¡ 2015.

 

2. "Lograr, para la misma fecha, que todos los niños y niñas de¡ mundo puedan terminar todo el ciclo de enseñanza primaria, y que las niñas y los niños tengan igual acceso a todos los niveles de enseñanza".

 

Ante estas precisas metas, la gran pregunta. la gran incertidumbre. la gran verdad que aún no vislumbramos es esta:



¿Cómo vamos a hacer para lograrlo? ¿Cuáles son los mecanismos? ¿Cuáles son los planes, cuáles las estrategias, cuáles las políticas?

 

La verdad pudiera surgir de esta Cumbre, de sus plenarias, de sus mesas de trabajo, de sus torbellinos de ideas.

 

Para ello, sin embargo, debemos hablar sin temores de ningún tipo, sin la doble moral que muchas veces invade nuestros espacios. Debemos destapar con mucha franqueza nuestras verdades, agregando una buena dosis de audacia y coraje.

 

Venezuela propone un cambio estructural en la Organización de las Naciones Unidas, haciéndose solidaria con el clamor de "los condenados de la tierra", como diría Frantz Fanon.

 

Un nuevo Pacto Democrático, un nuevo consenso mundial, para que "nosotros los pueblos" comencemos a salir de los abismos.

 

Y escalemos sin demora esta y todas las cumbres del milenio por venir.

 

En gran medida, las graves crisis de¡ Siglo XX se gestaron por las abismales diferencias entre dirigentes y dirigidos, entre pobres y ricos, entre explotadores y explotados, entre naciones que avasallan a otras naciones mediante el empleo de la fuerza, entre las cumbres y el nivel donde se ubica el ciudadano común, entre un comportamiento retórico y formalista de los organismos internacionales y los conflictos y padecimientos de los pueblos.

 

Lo que hay que dilucidar, entonces, es si el mundo en este nuevo milenio seguirá funcionando de esa forma perversa, o si hay posibilidades de cambio.

 

¿Cuál sería la base de  cambio?

 

Sin duda, que las respuestas que puedan surgir, dependerán fundamentalmente de la voluntad política de todos.

 

Asumir plenamente la realidad, dejando de lado el doble discurso y reivindicando las normas del derecho internacional que hagan posible la plena igualdad de todos los pueblos sobre la tierra.

 

Excelencias, amigas y amigos:

 

Yo pude haberme ahorrado este discurso y ahorrarle a ustedes escucharlo reduciéndolo sólo a tres segundos. ¿Por qué tres segundos?

 

Simplemente por la dramática, horrenda realidad de que cada vez que el reloj marca ese pequeñísimo tiempo, muere de hambre un niño en el mundo. Uno, dos, tres: acaba de morir un niño mientras estamos aquí.

 

La Biblia lo señala en el Eclesiastés: "Todo lo que va a ocurrir debajo del sol tiene su hora"

 

Hagamos de esta, la hora, de una vez y para siempre:

 

¡Salvemos al mundo!

 

Muchas Gracias.