MENSAJE DEL
DR. ERNESTO ZEDILLO
PRESIDENTE DE MEXICO
CUMBRE DEL MILENIO
DE LAS NACIONES UNIDAS
NEW YORK, SEPTEMBER 8,2000
Señora y Señor Co‑presidentes;
Señor Secretario General; Señoras y señores:
México
acude a esta Asamblea con la confianza de que aquí nuestras Naciones Unidas
asumirán compromisos muy serios para enfrentar los desafíos con que nace el
nuevo milenio.
El
mayor de nuestros desafíos es lograr que toda mujer y todo hombre vivan
plenamente las libertades esenciales de¡ ser humano:
Libertad
para educarse. Libertad para alimentarse. Libertad para cuidar la salud.
Libertad para trabajar. Libertad para participar en los intercambios
económicos. Libertad para creer y para opinar. Libertad para intervenir en las
decisiones y los asuntos públicos.
Para
que estas libertades sean ejercidas no únicamente por los más privilegiados,
sino por todas las personas y en todos los lugares de¡ mundo, contamos con las
propuestas de¡ Informe de¡ Secretario General y del proyecto de Declaración del
Milenio, a las que el Gobierno Mexicano se adhiere con entusiasmo.
México
se complace de que la Declaración del Milenio ratifique la prevalencia de
principios básicos como el respeto a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales, la igualdad soberana de todos los Estados y la no injerencia en
sus asuntos internos.
Es convicción de
México que la independencia política de las naciones y la libre determinación
de los pueblos deben respetarse plenamente aun en esta nueva era de
globalización económica, financiera y de la información.
México coincide con
el Secretario General en que la globalización ofrece grandes oportunidades pero
por el momento sus beneficios se dist ribuyen de manera muy desigual.
Por
experiencia propia, los mexicanos sabemos que la globalización no es el
problema.
Antes al contrario,
la globalizacíón puede ser parte de la solución, o, como ha expresado el
Secretario General, debe ser una fuerza positiva para toda la población mundial
en la solución de sus verdaderos problemas, que son la pobreza, la marginacion
y la desigualdad.
La desigualdad entre
las naciones y al interior de ellas se ha acentuado porque mientras unos están
participando de la globalización, otros no lo hacen o no pueden hacerlo.
En algunos casos no
lo hacen por falta de libertad política y económica; por falta de democracia.
En otros casos no
pueden hacerlo porque, incluso teniendo democracia, la falta de educación,
salud y nutrición les impide ejercer sus libertades y aprovechar el potencial
que tiene la globalización.
De
ahí la enorme importancia de que todos nos comprometamos firmemente a trabajar
muy fuerte para conseguir las metas que contiene la Declaración en materia de
educación, salud, empleo e igualdad.
México
respalda esas metas y suscribe la idea de formular planes de acción nacionales
y colectivos para alcanzarlas.
Lo
hacemos confiados en que los mexicanos tenemos las bases para cumplirla parte
que nos corresponde en el logro de esas metas.
Lo
hacemos convencidos de que sembrando libertades, cosecharemos paz y justicia,
bienestar y armonía.
Cada
país tiene una tarea propia, ineludible, que debe realizar con su esfuerzo,
pero todos requerimos del aliento y la cooperación de las Naciones Unidas.
No
podríamos avanzar en nuestros propósitos si no llevamos a cabo urgentemente las
reformas de la Organización de las Naciones Unidas a fin de hacerla más
democrática y representativa, más eficiente y útil a todos, para que así tenga
mayor legitimidad y autoridad ante los pueblos de¡ mundo.
Sólo
una Organización reformada para la democracia ‑y por ello, fortalecidapodrá
contribuir a otras tareas cruciales como lograr un mundo libre de armas
nucleares; un mundo libre de drogas, terrorismo y tráfico ¡lícito de armas
pequenas; un mundo capaz de prevenir y enfrentar los desastres naturales y
donde nuestros hijos tengan libertad para realizar un desarrollo justo y
sustentable.